jueves, julio 27, 2006

Ubi sunt

Y qué fue de aquello que pensamos
en el secreto de una tarde acumulada en la memoria
De aquella huella que alguna vez anduvimos
Del misterio en que nos adentramos quedamente
Qué fue de las miradas
De las horas
De los días contemplando aquel deseo
Qué fue de nosotros
Los elegidos

lunes, julio 17, 2006

Récords de la Presidenta

Hasta el momento, la Presidenta ha establecido varios récords, partiendo por ser la primera Presidenta de Chile, todo un logro para un país machista como es el nuestro. En este contexto, el prematuro cambio de gabinete viene a ser un récord de dudable talento, sobre todo pensando en que los equipos de trabajo de este gobierno tienen muy poco tiempo para realizar sus tareas. No es bueno prejuzgar, pero queda en el aire la sensación de que se vienen más cambios, ¿Lagos Weber?

Otro de los récords irónicos es el que se desprende de la visita de la Presidenta a los habitantes de la zona de Chiguayante. Hace unos años, cuando era ministra de Lagos, Michelle Bachelet salió en un mowat a recorrer las calles de un país afectado y damnificado y esa imagen caló en las personas que vieron a una ministra comprometida con la gente; no obstante, ahora su visita a terreno no tuvo el mismo efecto ante un grupo de personas adoloridas y profundamente lastimadas por las catástrofes climáticas. De Presidenta no puedo repetir lo que hizo de ministra, ¿mala asesoría?, ¿por qué no funcionó ahora si antes resultó? En todo caso queda de manifiesto que en esta oportunidad la Presidenta se marcó sola. Otro récord puede ser el que se imponga ahora con Belisario Velasco y sus posibles informantes. Se me viene a la memoria otro tiempo, más gris y menos transparente de hace años. Los diarios empiezan a recoger las frases para el bronce de don Belisario. Se nota que hubo un cambio de gabinete y de estilo.

Un dato a considerar es la posible reacción que comience a desencadenar este cambio y futuros cambios de gabinete, pues la Presidenta puede alcanzar el récord de ser la primera militante de la Concertación que se diga a sí misma: “se acabó la Concertación, al menos en mi gabinete”. Pareciera estar a un paso de ser la manzana de la discordia…

¿No se pudo elegir con más tino al gabinete, pensando en el bien superior del país, para no estar haciendo estos cambios a medio morir saltando, después de grandes manifestaciones ciudadanas, encuestas poco favorables y bochornos en terreno donde la gente se ha sentido impelida a enrostrarle a la Presidenta su disconformidad y su impotencia?

No sé por qué la imagen de José Miguel Insulza se me viene a la memoria…


viernes, julio 14, 2006

Negociando el ocio

Cada vez que me pongo a pensar en el tiempo de ocio, me doy cuenta de que, siguiendo la antigua polaridad ocio-negocio, estamos más pegados en un tiempo de negocio disfrazado de ocio. Ir al mall, ir al supermercado, ir a comer, ir al cine, ir allá, ir acá. Chatear a esta hora, robarle tiempo al trabajo, para el ¿ocio? del chat y un largo etcétera parecieran ser parte de lo mismo, en una realidad construida sobre la base de ciertas interacciones comunicacionales que rozan la sensación de las ondas marinas, por su afán de adormecimiento.

¿A qué vamos a los mall? Seguramente, como dirían los comunicólogos estudiosos del tema, vamos a los mall a estar en el mundo. Nos divertimos, compramos, vamos al cine, interactuamos con el mundo en un espacio evidentemente resignificado, en el que el consumo se torna amable e incluso socialmente aceptable. Allí en el mall o en el super o hiper mercado nos sentimos a nuestras anchas, en un ambiente que mezcla muchas perspectivas, en el que la hibridación de culturas nos hace transitar por pasillos en los que se exhibe el último producto diet y más allá las mermeladas artesanales no guiñan el ojo para que nos acerquemos.

A veces no me he dado ni cuenta que he pasado una tarde entera en el mall y para qué decir el supermercado. Incluso el blog es parte de lo mismo, aunque se me ocurre que aquí negociamos nuestro ocio, porque sabemos que resignificamos esta tecnología para hacerla nuestra y reconstruir este espacio con el fin de aportar nuestros textos para la construcción de un mejor mundo o al menos un mundo más pluridimensional y no tan narcotizante como el de los medios tradicionales.

lunes, julio 03, 2006

Dos docenas de estrellas

El domingo no pude ir al estadio, de hecho no quise, pues a pesar de que mis pequeños hijos y yo somos hinchas albos, no me atrevo a llevarlos a este tipo de eventos en los que suelen salirse de madre algunos grupos, provocando eventos poco afortunados que tienden a poner ciertas viñetas de terror a un espectáculo extraordinario como es el fútbol.

Ciertamente, me dediqué a ver la señal del cable y a traducirles a mis hijos, de 6 y 5 años, el momento tan especial que estábamos viviendo. La historia se inició temprano, después de la misa dominical, comenzamos a ver el desfile de banderas y gente vestida de blanco, una señal inequívoca de que nuestro equipo tenía que ganar, y que iba a ganar, sin duda.

Vivo en la comuna de La Florida y a las doce del día, en el paradero 14 de Vicuña Mackenna, confluían personas a pie y en auto, en camionetas, en buses, todos iban al estadio. Sonaban las bocinas y se elevaban los cánticos más combativos del albo. Seguro que Colo-Colo iba a ganar.

Los restoranes mejoraban su oferta con el partido de Colo-Colo con la Universidad de Chile a las 16.00 horas y en un gesto de altruismo futbolero luego abrían las ventanas y puertas y permitían que tanto parroquianos como espectadores furtivos atestaran esos lugares.

No jugó bien Colo Colo, debemos decirlo, humildemente; pero fue sólo un partido dentro de una campaña espectacular. No jugó bien el albo; sin embargo, se impuso cuando tuvo que hacerlo, con la mente y el corazón puestos en la estrella 24 de su historia.