viernes, junio 16, 2006
lunes, junio 12, 2006
Estregado contra el límite de la llamada
incierta de la voz amanecida
como yo en un cristal atosigado de preguntas
descubro cierta clave
que me hace oscurecer por un momento
para volver luego a descubrir los pasos olvidados
de mi propia contemplación
Así esa voz está cerrada en su estructura
con la íntima serenidad de haberlo dicho todo
Más allá de la certeza
Más allá del paso inescrutable de la ruta
En la sílaba inaugural de lo evidente
viernes, junio 09, 2006
Los estudiantes secundarios no salieron a manifestar su descontento porque se les ocurrió de repente; no, por el contrario, ellos nos arrojaron en nuestra cara aburguesada y conformista que la educación así como está no anda bien. ¿Y qué? Dijimos todos al principio, cuando no pensábamos que estos jovencitos liceanos serían capaces de tener al país de cabeza por tres semanas. Claro que la educación está mal, no es posible que la única herramienta que tienen los jóvenes más necesitados para su movilidad social sea deficiente. Y lo peor es que desde siempre nos llenamos la boca con la frase típica del discurso presidencial desde la vuelta a la democracia: “Tenemos que mejorar la calidad de la educación en nuestro país”. Por supuesto que se han tomado medidas desde que estamos en democracia, pero no son suficientes. ¿No les queda claro con lo férreo del movimiento estudiantil?
Más allá de que se solicita no politizar el movimiento, ¿qué tiene de malo hablar desde la política? ¿Acaso tienen miedo también de que surja un nuevo sentimiento político a partir de la manifestación estudiantil? Un dato importante a considerar es que todos estos muchachos son hijos de nuestra democracia actual, así que bueno o malo, el mundo que ellos conocieron desde su más tierna infancia ha sido uno democrático, aunque medio condimentado eso sí, en una sociedad en que caminábamos en una “transición”, que incluyó ejercicios de enlace, boinazos, pinocheques, London Clinic y otros etcéteras tan pintorescos como patéticos. Pero ellos, se supone, no están estigmatizados con el sí y el no o con la Concertación y con la Alianza, que a esta altura parecen ser movimientos anodinos y acostumbrados al equilibrio en la forma, aunque en el fondo el asunto parezca una bolsa de gatos.
¿Dónde está la Presidenta? Por favor, urgen cambios en el gabinete y también entre los asesores. Que hagan cursos en Estados Unidos respecto del manejo de crisis. No es posible que el ex Presidente Ricardo Lagos tenga una voz menos temblorosa y de mayor poder de estadista que la de la actual Presidenta de Chile para referirse al tema de las manifestaciones estudiantiles. Está bien que hablemos de la oportunidad que generaron los estudiantes secundarios, pero sintámoslo sinceramente y que ello se vea trasuntado en la conformación de una comisión que realmente represente a todos los sectores involucrados en el tema de la educación y no deje afuera a actores que tienen mucho que aportar.
Más allá del manido cliché de la diferencia dramática en la sociedad chilena y la deficiencia estructural de la educación en Chile, las autoridades tienen que darse el tiempo para ver y analizar seriamente hasta qué punto lo que hicieron los estudiantes secundarios tiene su correlato en lo que pasa en la sociedad, o ¿acaso no estuvimos cerca de que el movimiento social hubiera crecido más allá de lo proyectado por el gobierno?
No es desplome del movimiento el hecho de que los estudiantes entreguen los colegios; ellos hicieron algo que a nosotros se nos había olvidado que se podía hacer: hablaron con conciencia de “clase” o mejor digamos “gremio” o para no hacer tan “político” el comentario, ellos hablaron como personas conscientes de su ser en el mundo, conscientes de que si no tienen una buena educación y las facilidades mínimas para acceder al estudio no pueden contar con una verdadera y efectiva herramienta de movilidad social, que les permita construir una mejor realidad para ellos y sus familias.
martes, junio 06, 2006
Hace 13 años, un día de invierno, conocí a la poeta Eliana Navarro. Yo era un joven con muchas ilusiones, con un bolso lleno de papeles de mi tesis para optar al grado de licenciado en literatura, buscando trabajo también, tratando de forjarme un destino.
En eso estaba cuando fui a la Biblioteca del Congreso, en Santiago, y me encontré con dos grandes personas, la señora Eliana Navarro y don José Miguel Vicuña. Ellos me abrieron su corazón y me llevaron por un camino que aún era inexplorado para mí: la poesía.
No conseguí trabajo, pero logré algo mayor, una amistad eterna, conocí el amor puro por la poesía de la señora Eliana Navarro, una de las mejores personas, una de las mejores poetas que he conocido en mi vida.
En ella todo era poético, sus palabras, su mirada, su intenso amor por la gran familia que formó.
Un amigo poeta me aturde con la noticia de su muerte. Ruego a Dios que ella esté en un lugar de privilegio, porque se lo merece sobradamente. Casi no puedo escribir de tanta pena; le tuve y le tengo un inmenso cariño. Era la maestra, la amiga.
Siempre vivirá, en cada verso, en cada palabra que aún recuerdo, en toda su inmensa poesía.
viernes, mayo 26, 2006
Iban marchando por Vicuña Mackenna, los había visto antes en la Alameda, entonando un cántico en el que rimaban las demandas y sus arengas. Los estudiantes están movilizados, se han hecho escuchar. No son niñitos. Son parte de la sociedad y están hablando. Y tienen que escucharlos…
A mí me tocó una época difícil al ser estudiante secundario. Estaba Pinochet y sus tentáculos en todos lados. Liceos intervenidos, escuelas dominadas, universidades arrasadas. En fin. En ese tiempo sonaba un tema del que siempre me acuerdo y que irónicamente decía “la censura no existe, mi amor” hasta quedar sin palabras. La censura efectivamente existía, a manotazo limpio, a patadas, hasta hacer callar, amordazando, construyendo una realidad paralela, limpia y obsecuente al gobierno impuesto por la fuerza.
Por lo menos ahora se puede hablar, sin temor a aparecer quemado, amarrado con alambres, baleado o simplemente colapsado de tanta persecución, de tanta bota y lente oscuro en las calles.
Que hablen los muchachos, que hable también la clase media a través de ellos. La Presidenta tiene que escuchar. Manipular de alguna forma ese equilibrio macroeconómico del que tanto hablan los ministros y los políticos oficialistas y opositores.
Los muchachos están dando lecciones a los más grandes. Hay un mensaje que no se puede pasar por alto en la voz de los jóvenes. Hay una realidad que debe ser construida a partir de las miradas de los estudiantes.
lunes, mayo 22, 2006
Neruda lo inmortalizó y lo lloró como quien llora la pérdida de un hermano. Es que Alberto Rojas Jiménez (1900 - 1934) era un veterano de la amistad y el encanto, un maestro a la hora de entablar relaciones humanas y poéticas.
Una lluvia borró su mirada de las calles que él recorría. Hoy allí en Vicuña Mackenna cerca de Diez de Julio se puede apreciar que su nombre fue dado a una pequeña calle sin salida.
Entre el 25 y el 26 de mayo fue la agonía. La lluvia lo había vestido para la muerte.
sábado, mayo 13, 2006
lunes, mayo 01, 2006
viernes, abril 21, 2006
La convulsionada vida capitalina me tiene con las palabras cortadas y el tiempo se hace escaso para escribir en el blog. Y me causa algo de malestar pues me interesa mantener este pedazo de red con cierto movimiento. En fin. La vida ha trascurrido. El transantiago avanza, no sé muy bien para adonde, pero avanza, creo. El fútbol chileno sigue “ahí” no más. El tenis está un poco mejor. Hace tiempo que no me junto con alguno de mis amigos. La convulsionada vida capitalina otra vez.
Mi hijo está aprendiendo a leer. Mi hija hace sus primeras armas en kínder. Estoy contento. En este momento las cosas están ordenadas, pero falta un poco de tiempo. Días de 36 horas, por ejemplo.
Debo decir que estoy más contento que triste porque no ha llovido. Confieso que no soy muy devoto de la lluvia. No me gusta mucho. Lo confieso. Pero la contaminación está galopando en la ciudad. Y ahí están los responsables, midiendo, midiendo, midiendo, midiendo y midiendo.
miércoles, marzo 29, 2006
Marzo, aristas conocidas y desconocidas En este tiempo he estado un tanto alejado de la escritura en el blog, pues las aristas de marzo han impedido que me acerque a este espacio. Sin embargo, a modo de verificación de acontecimientos importantes, tanto o más que las cuentas, el trabajo, los estudios y más cuentas, hace unos días me dediqué a buscar algunos hechos ocurridos en este mes. Me encontré que el 2 de marzo de 1973 la editorial Quimantú publicó dos libros de Pablo Neruda, dignos de mejores causas por cierto, pues de poesía no hay mucho: Incitación al Nixonicidio y Alabanza de la revolución chilena. Un 5 de marzo de 1946 fallece el escritor Jenaro Prieto, autor de sabrosas novelas: Un muerto de mal criterio y El socio (libro mal utilizado en paganas actividades escolares). También un 5 de marzo de 1974 se publica Confieso que he vivido, un interesante anecdotario de Pablo Neruda. El 7 de marzo de 1952 se publica Hijo del salitre, muy buena novela del ilustre Volodia Teitelboim. El 10 de marzo aparece el libro de poemas Recogimiento, de Carlos Mondaca, un poeta de los olvidados, en esa sombra que crearon los grandes monstruos literarios chilenos. El 11 de marzo de 1973 murió Manuel Rojas. El 12 de marzo se publica el inmenso libraco antológico La selva lírica, de Julio Molina y Juan Agustín Araya, todo un clásico o una petulancia, según se mire. El mismo 12 de marzo se suicida Adolfo Couve, un gran escritor, muy fino, agudo, con un intenso poder metafórico. El 25 de marzo de 1910 nace Oscar Castro, rancagüino poeta. El 29 de marzo de 1993 muere Juan Luis Martínez, poderoso poeta de mucha influencia en la creación de los ochenta. Lamentablemente, este mes también está marcado por crueles asesinatos, los que hasta el día de hoy no tienen la tan necesaria justicia.
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miércoles, marzo 01, 2006
Casi 29 años alcanzó a vivir Pezoa Véliz, un poeta relegado a veces a lecturas escolares y simplificado en su esencia poética. Es cierto que no vio en vida libros publicados, pero le dio a la lírica nacional un interesante aporte con sus poemas plenos de una conciencia social y una crítica aguda a la discriminación y a la indolencia frente al dolor de los más pobres.
Entre los que han escrito acerca de Pezoa Véliz, se encuentra Oscar Hahn, quien menciona que es el primer poeta chileno en conseguir establecer una voz propia de fisonomía inconfundible. En este sentido, si pensamos en poemas como “Nada”, “Tarde en el hospital”, “Entierro en el campo”, “El pintor Pereza”, entre otros, tal afirmación cobra una claridad objetiva, sobre todo si tomamos en cuenta que este poeta nace a la vida literaria en medio de un fuerte aire modernista, del cual muchos no lograron desprenderse.
Tarde en el hospital
Sobre el campo el agua mustia
cae fina, grácil, leve;
con el agua cae angustia;
llueve...
Y pues, solo en amplia pieza,
yazgo en cama, yazgo enfermo,
para espantar la tristeza,
duermo.
Pero el agua ha lloriqueado
junto a mí, cansada, leve;
despierto sobresaltado:
llueve...
Entonces, muerto de angustia,
ante el panorama inmenso,
mientras cae el agua mustia,
pienso.
Este poema es también de los clásicos de la literatura escolar, de aquellos textos que los profesores de castellano se encargaban de hacernos memorizar para luego repetirlos sin siquiera ingresar en su profundo significado. Vemos a un sujeto, solo, observando una realidad que es angustiante, más aun cuando llueve “agua mustia” (¿puede el agua ser mustia?). Hay en este poema una personificación del agua y una proyección del propio estado del poeta.
Hahn también señala que al enterrar a Carlos Pezoa Véliz, el diario Ilustrado expresó en una de sus notas que ya “mañana nadie se acordará de él”. Sin embargo, el tiempo se ha encargado de negar tal afirmación, incluso el poeta rockero Mauricio Redolés musicalizó el poema “Nada”, uno de los textos más conocidos de Carlos Pezoa Véliz. Si le hace justicia o no con su canto, no es lo importante, lo más trascendente es el reconocimiento hacia uno de los poetas que marcaron un hito en el camino que ha permitido que la gran poesía nacional fluya y crezca.
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El primer manifiesto AGU Tal como algunos comentarios al anterior post lo han señalado, salvo por el poema creado por Pablo Neruda “Alberto ...