Llegué a mi casa y estaba el hilo colgando del techo de tejas del estacionamiento. De hecho, arrastre el hilo con mi auto. Era hilo sano, pero grueso. De buena calidad, diríamos. Pero no lo suficiente para resistir la batalla.
Me bajé del auto y agarré el hilo. Cayó un volantín en mi cabeza. Estaba en buenas condiciones. Como venía con mis hijos, se me ocurrió elevarlo con el hilo que tenía todavía. Pasé la prueba del volantín con cero falta. Igual que la del playstation. Soy todoterreno.
lunes, agosto 22, 2011
martes, mayo 10, 2011
Sabato sin tilde en la primera a
Para ser justos, Ernesto Sabato lo aclaró en más de una ocasión. No es esdrújula la acentuación del apellido es paroxitona o grave. De todas formas, lo importante del asunto no era cómo se escribía el apellido, sino cómo escribía el hombre que lo llevaba. Era muy bueno.
Su obra más conocida es "El Túnel" y para algunos sólo este título basta para considerarlo uno de los grandes. Y no se equivocan. Recuerden, sin tilde.
Para ser justos, Ernesto Sabato lo aclaró en más de una ocasión. No es esdrújula la acentuación del apellido es paroxitona o grave. De todas formas, lo importante del asunto no era cómo se escribía el apellido, sino cómo escribía el hombre que lo llevaba. Era muy bueno.
Su obra más conocida es "El Túnel" y para algunos sólo este título basta para considerarlo uno de los grandes. Y no se equivocan. Recuerden, sin tilde.
domingo, julio 19, 2009
El reloj de la cocina
Parecía que no tenía vuelta. Un día se quedó detenido y no quiso caminar más. Incluso le revisé el mecanismo. Curioso por decir lo menos. Sin embargo, un día domingo en la mañana, al estar preparando el desayuno, él empezó a dar la hora. Ionesco vino a mi mente.
Me tomé una leche, como cuando era niño.
miércoles, enero 02, 2008
Adiós a Julio Martínez; adiós a una época
Desde muy pequeño leí en Las Ultimas Noticias una columna llamada Bajo la Marquesina, de Julio Martínez, hasta que un día él la dejó. Lo veía también en el canal 13, hablando de deporte e historia, entregándonos más que un comentario una reflexión, a veces épica, de la vida.
Nadie como él para las digresiones a punta de partidos de fútbol imposibles de sacar adelante. Dueño de un lenguaje impecable y de una memoria maravillosa. Quien no entraba en ese universo tal vez lo encontraba cursi y rebuscado; pero era todo lo contrario, un impecable colaborador de nuestro inconsciente colectivo, poniendo en escena todo aquello que estaba implícito en el devenir histórico de nuestras justas deportivas.
Un periodista me comentó que un día, cuando iniciaba su carrera, al estar en el estadio reporteando un partido, vio a Julio Martínez. Se le acercó y hablaron, incluso don Julio le dio un consejo. Hoy ese periodista no trabaja en deportes, pero recuerda con mucho cariño aquel consejo, que le ayudó a definir su camino en el periodismo.
Así era Julio Martínez. Periodista ilustrado e incisivo. Siempre con la palabra justa para definir un concepto deportivo. Mucho más que un simple memorión lector de revistas antiguas; mucho más que una edulcorada figura televisiva que pretende mayor protagonismo que los propios hechos que comenta. Seguramente es el último de su especie, con su partida le decimos adiós a una época.
Desde muy pequeño leí en Las Ultimas Noticias una columna llamada Bajo la Marquesina, de Julio Martínez, hasta que un día él la dejó. Lo veía también en el canal 13, hablando de deporte e historia, entregándonos más que un comentario una reflexión, a veces épica, de la vida.
Nadie como él para las digresiones a punta de partidos de fútbol imposibles de sacar adelante. Dueño de un lenguaje impecable y de una memoria maravillosa. Quien no entraba en ese universo tal vez lo encontraba cursi y rebuscado; pero era todo lo contrario, un impecable colaborador de nuestro inconsciente colectivo, poniendo en escena todo aquello que estaba implícito en el devenir histórico de nuestras justas deportivas.
Un periodista me comentó que un día, cuando iniciaba su carrera, al estar en el estadio reporteando un partido, vio a Julio Martínez. Se le acercó y hablaron, incluso don Julio le dio un consejo. Hoy ese periodista no trabaja en deportes, pero recuerda con mucho cariño aquel consejo, que le ayudó a definir su camino en el periodismo.
Así era Julio Martínez. Periodista ilustrado e incisivo. Siempre con la palabra justa para definir un concepto deportivo. Mucho más que un simple memorión lector de revistas antiguas; mucho más que una edulcorada figura televisiva que pretende mayor protagonismo que los propios hechos que comenta. Seguramente es el último de su especie, con su partida le decimos adiós a una época.
domingo, diciembre 30, 2007
¿Resistiremos?
Este año fue rudo para la presidenta Bachelet. Sus ministros, sumando y restando, quedan más al debe que bien parados ante la opinión pública y eso repercute en la imagen que las personas tienen de quien ocupa la presidencia.
Las encuestas son elocuentes. Aunque algunos se refugien en el hecho de que las fotos que sacan estos sondeos tienen margen de error, algo nos están diciendo. Por lo mismo, tendríamos que saber si ese “resistiré” será por una reinvención o un continuismo.
Por otra parte, descabezaron al colorín y la Alvear sufre un soponcio tan repentino como adecuado para atenuar la frialdad del alejamiento de uno de los prohombres de la concertación chica, de los más reacios a juntarse con la izquierda. Para dónde irá esta maquinita DC ahora.
Un dúo hubiera sido lo adecuado: Bachelet y Alvear, ambas cantando Resistiré.
Otros datos: Lavín sube. Piñera anda por ahí, alentando a Colo Colo por si las moscas. Insulza quiere volver. Lagos, mira de reojo. El Transantiago queda para marzo del 2010.
Este año fue rudo para la presidenta Bachelet. Sus ministros, sumando y restando, quedan más al debe que bien parados ante la opinión pública y eso repercute en la imagen que las personas tienen de quien ocupa la presidencia.
Las encuestas son elocuentes. Aunque algunos se refugien en el hecho de que las fotos que sacan estos sondeos tienen margen de error, algo nos están diciendo. Por lo mismo, tendríamos que saber si ese “resistiré” será por una reinvención o un continuismo.
Por otra parte, descabezaron al colorín y la Alvear sufre un soponcio tan repentino como adecuado para atenuar la frialdad del alejamiento de uno de los prohombres de la concertación chica, de los más reacios a juntarse con la izquierda. Para dónde irá esta maquinita DC ahora.
Un dúo hubiera sido lo adecuado: Bachelet y Alvear, ambas cantando Resistiré.
Otros datos: Lavín sube. Piñera anda por ahí, alentando a Colo Colo por si las moscas. Insulza quiere volver. Lagos, mira de reojo. El Transantiago queda para marzo del 2010.
sábado, agosto 11, 2007
(Fotografía de Leonora Vicuña, París 1995, en la portada del libro "Elemento y Súplica")
El 11 de agosto de 2007 fue un día con mucha luz en Santiago, soleado y cálido, intenso y diferente para ser pleno invierno. Sin embargo, un poeta me llama y me cuenta una noticia que cambia la perspectiva de este día tan luminoso: ha dejado de existir don José Miguel Vicuña.
Qué inmenso poeta fue don José Miguel Vicuña. Intenso, creador y contundente. Su voz crepitaba en el Grupo Fuego de la poesía, en aquel grupo de poetas que se reunió junto a él por más de cincuenta años. Su voz poética hablaba desde la más profunda reflexión metafísica, preguntándose por la existencia, construyendo un decir poético a la vez que cerebral, muy sentido e intenso. Entre sus libros podemos mencionar "Edad de Bronce" (1951), "En los Trabajos de la Muerte" (1956), "El Hombre de Cro-Magnon se Despereza" (1958), "Poemas Augurales" (1966), "Cantos" (1977), "Alígera Summa" (1995), "Elemento y Súplica" (2000). Debemos aprender de ese legado.
Qué inmenso poeta fue don José Miguel Vicuña. Intenso, creador y contundente. Su voz crepitaba en el Grupo Fuego de la poesía, en aquel grupo de poetas que se reunió junto a él por más de cincuenta años. Su voz poética hablaba desde la más profunda reflexión metafísica, preguntándose por la existencia, construyendo un decir poético a la vez que cerebral, muy sentido e intenso. Entre sus libros podemos mencionar "Edad de Bronce" (1951), "En los Trabajos de la Muerte" (1956), "El Hombre de Cro-Magnon se Despereza" (1958), "Poemas Augurales" (1966), "Cantos" (1977), "Alígera Summa" (1995), "Elemento y Súplica" (2000). Debemos aprender de ese legado.
Abro su libro "Elemento y Súplica" y encuentro el poema “Despedida”, que inusitadamente describe una atmósfera que vivimos en estos días, en que la nieve y el frío cubrió nuestras miradas. En un breve homenaje transcribo una parte de este poema:
“Cae tenaz la nieve, abraza el orbe y cubre
de inextinguibles sábanas la tierra.
Mas otra vez más lejos, más deseado,
perezco para ella y me libero,
cuando el curvo regreso de inesperado llanto
bruscamente me limpia
de frescor amarillo, hacia los puertos”.
de inextinguibles sábanas la tierra.
Mas otra vez más lejos, más deseado,
perezco para ella y me libero,
cuando el curvo regreso de inesperado llanto
bruscamente me limpia
de frescor amarillo, hacia los puertos”.
Hace poco más de un año que su compañera, la gran poeta Eliana Navarro, había dejado de existir y hoy él va a su encuentro en el misterio de la muerte. Ambos fueron queridísimos maestros y amigos entrañables.
José Miguel Vicuña fue una hermosísima persona y padre literario de muchos creadores. Su partida es realmente un feroz golpe para quienes lo conocimos.
Sólo puedo decir que él era un poeta verdadero.
José Miguel Vicuña fue una hermosísima persona y padre literario de muchos creadores. Su partida es realmente un feroz golpe para quienes lo conocimos.
Sólo puedo decir que él era un poeta verdadero.
jueves, agosto 09, 2007
A day in a life
Viajo en metro. Alguien de amarillo me indica con una luz que no traspase una cierta línea que indica precaución. Subo por escaleras en las cuales hay letreros que dicen “no subir”. Cuando el tren abre las puertas, me piden por favor que deje bajar antes de abordar el tren, luego alguien viene con un altavoz y me indica “avance por la orilla, ubíquese en el centro del vagón, ve que nos estamos entendiendo, siga, siga, muy bien…”
Vuelvo a ocupar una escalera que dice no pasar. Más allá alguien pone una cadena. Un cierto código se escucha por los parlantes de la estación y un regimiento de personas de amarillo impide el paso a los andenes.
Hay trenes largos y cortos. No sé cómo el guardia de amarillo sabe antes de que ingrese a la estación cuál es cuál. Antes no escuchaba a estos guardias. Ahora me resultan simpáticos. El metro sobrevive y nosotros con él.
Más allá, en La Moneda, discuten acerca de quién sabía y quién no sabía que el plan de transporte para Santiago no estaba bien dimensionado. Vuelven los fantasmas de ministros que cerraron la puerta por fuera. La Presidenta les pide a los ministros que se enfoquen y no pierdan el rumbo. Cae nieve, las enfermedades del invierno hacen nata.
“Nieva nieve sobre los rincones del tiempo”, como diría Vicente Huidobro.
Viajo en metro. Alguien de amarillo me indica con una luz que no traspase una cierta línea que indica precaución. Subo por escaleras en las cuales hay letreros que dicen “no subir”. Cuando el tren abre las puertas, me piden por favor que deje bajar antes de abordar el tren, luego alguien viene con un altavoz y me indica “avance por la orilla, ubíquese en el centro del vagón, ve que nos estamos entendiendo, siga, siga, muy bien…”
Vuelvo a ocupar una escalera que dice no pasar. Más allá alguien pone una cadena. Un cierto código se escucha por los parlantes de la estación y un regimiento de personas de amarillo impide el paso a los andenes.
Hay trenes largos y cortos. No sé cómo el guardia de amarillo sabe antes de que ingrese a la estación cuál es cuál. Antes no escuchaba a estos guardias. Ahora me resultan simpáticos. El metro sobrevive y nosotros con él.
Más allá, en La Moneda, discuten acerca de quién sabía y quién no sabía que el plan de transporte para Santiago no estaba bien dimensionado. Vuelven los fantasmas de ministros que cerraron la puerta por fuera. La Presidenta les pide a los ministros que se enfoquen y no pierdan el rumbo. Cae nieve, las enfermedades del invierno hacen nata.
“Nieva nieve sobre los rincones del tiempo”, como diría Vicente Huidobro.
miércoles, julio 18, 2007
De directorio y candidatos
Alguien detuvo la música y las sillas no estaban. La Presidenta miró y buscó, pero no había sillas donde sentar a sus invitados y se tuvieron que quedar parados, y luego retirarse si jugar.
Lagos Weber habla de mayorías dinámicas o cambiantes en función de las votaciones. ¡Qué bueno que así sea! Pero que tenga un sentido real de construcción y no sólo gallitos o mañoseos, para decirlo así bien claro.
Las personas propuestas al directorio de Televisión Nacional no tuvieron el apoyo del senado de la república. Buenos o malos, los candidatos no fueron confirmados y el gobierno sufrió un revés político. Así de simple.
Alguien tomó el control de la música y las sillas y queda claro que el gobierno en esta oportunidad no fue quien tuvo el control ni supo jugar. Muchachos, algo está cambiando, nótenlo.
Alguien detuvo la música y las sillas no estaban. La Presidenta miró y buscó, pero no había sillas donde sentar a sus invitados y se tuvieron que quedar parados, y luego retirarse si jugar.
Lagos Weber habla de mayorías dinámicas o cambiantes en función de las votaciones. ¡Qué bueno que así sea! Pero que tenga un sentido real de construcción y no sólo gallitos o mañoseos, para decirlo así bien claro.
Las personas propuestas al directorio de Televisión Nacional no tuvieron el apoyo del senado de la república. Buenos o malos, los candidatos no fueron confirmados y el gobierno sufrió un revés político. Así de simple.
Alguien tomó el control de la música y las sillas y queda claro que el gobierno en esta oportunidad no fue quien tuvo el control ni supo jugar. Muchachos, algo está cambiando, nótenlo.
sábado, julio 14, 2007
El amigo de Rojas Giménez y otros olvidados
Dicen que el 12 de julio se celebraron 103 años del natalicio de Pablo. Creo que el apellido es Neruda. Amigo de un poeta muy famoso, Alberto Rojas Jiménez. Sí, así se llama el poeta de aniversario, Pablo Neruda, dicen que fue el inmenso y telúrico padre poético de un interminable corro de poetas. Pablo, el inconmensurable, cósmico, Pablo.
Yo lo conocí porque era amigo de un inmenso poeta que deambula por las noches, entre las calles que ya no existen y entre otras que se niegan a desaparecer. Entre bares agonizantes de tanta angustia. Por allí se le ve pasar a veces, con algunos papeles como pájaros en las manos y una mirada clara y plena aún a pesar de los 107 años que él tendría ahora.
Rojas Jiménez y su amigo, Neftalí o Pablo Neruda, el que escribió Crepusculario. Sí, ahora lo recuerdo mejor. Un joven poeta resignificando el romanticismo y entrando en la materia para hablar desde ella. Sí, por eso que en los Veinte Poemas de Amor, construye su propia amada. Claro ahora me explico tantas cosas. Y tanto que escribió Pablo Neruda (construyendo y destruyendo su propia obra).
Romeo Murga también conocía a Pablo, así como lo conocían Víctor Barberis y Tomás Lago y Rosamel del Valle y tantos otros de los que no se habla.
Dicen que el 12 de julio se celebraron 103 años del natalicio de Pablo. Creo que el apellido es Neruda. Amigo de un poeta muy famoso, Alberto Rojas Jiménez. Sí, así se llama el poeta de aniversario, Pablo Neruda, dicen que fue el inmenso y telúrico padre poético de un interminable corro de poetas. Pablo, el inconmensurable, cósmico, Pablo.
Yo lo conocí porque era amigo de un inmenso poeta que deambula por las noches, entre las calles que ya no existen y entre otras que se niegan a desaparecer. Entre bares agonizantes de tanta angustia. Por allí se le ve pasar a veces, con algunos papeles como pájaros en las manos y una mirada clara y plena aún a pesar de los 107 años que él tendría ahora.
Rojas Jiménez y su amigo, Neftalí o Pablo Neruda, el que escribió Crepusculario. Sí, ahora lo recuerdo mejor. Un joven poeta resignificando el romanticismo y entrando en la materia para hablar desde ella. Sí, por eso que en los Veinte Poemas de Amor, construye su propia amada. Claro ahora me explico tantas cosas. Y tanto que escribió Pablo Neruda (construyendo y destruyendo su propia obra).
Romeo Murga también conocía a Pablo, así como lo conocían Víctor Barberis y Tomás Lago y Rosamel del Valle y tantos otros de los que no se habla.
lunes, junio 04, 2007
En recuerdo de Eliana Navarro
El 5 de junio se cumple un año desde la sensible partida de la poeta Eliana Navarro. Recuerdo el llamado de mi amigo y profesor don Gustavo Donoso, golpeando en mi alma directamente con el anuncio de la muerte de alguien que yo pensaba que viviría para siempre, pues personas como ella son fuente de vida y poesía. Aunque no estaba tan equivocado, porque su palabra está viva aún, y lo seguirá estando, en todo lo que ella construyó a través de su decir poético.
Ella fue muy humilde como para ponerse a competir en la plaza de abastos y fue demasiado grande como para que la muerte seque el huerto de su palabra. Lejos de aquello, su canto florecerá una y otra vez y perdurará en el tiempo, como una suave brisa, cálida casi imperceptible, pero siempre presente.
Yo aún la veo cada vez que paso por el viejo edificio de la biblioteca del Congreso en Santiago. La veo del brazo de don José Miguel Vicuña, entrando al edificio, en un día de otoño, como éste. Y luego los recuerdo en el antiguo café Santos, los veo a los dos, riendo y hablando de poesía. También los veo en su casa, en el jardín, en su pequeño paraíso y la poesía siempre junto a ellos.
Una buena manera de saber que un poeta es grande es si volvemos o no a su obra y si esa obra nos dice algo nuevo cada vez. En tal sentido, quiero compartir un breve poema, “Lied”, que apareció en el libro “Antiguas voces llaman”, una obra a la que conviene volver de tanto en tanto:
LIED
Estás en mí. Desde mis ojos miras
El 5 de junio se cumple un año desde la sensible partida de la poeta Eliana Navarro. Recuerdo el llamado de mi amigo y profesor don Gustavo Donoso, golpeando en mi alma directamente con el anuncio de la muerte de alguien que yo pensaba que viviría para siempre, pues personas como ella son fuente de vida y poesía. Aunque no estaba tan equivocado, porque su palabra está viva aún, y lo seguirá estando, en todo lo que ella construyó a través de su decir poético.
Ella fue muy humilde como para ponerse a competir en la plaza de abastos y fue demasiado grande como para que la muerte seque el huerto de su palabra. Lejos de aquello, su canto florecerá una y otra vez y perdurará en el tiempo, como una suave brisa, cálida casi imperceptible, pero siempre presente.
Yo aún la veo cada vez que paso por el viejo edificio de la biblioteca del Congreso en Santiago. La veo del brazo de don José Miguel Vicuña, entrando al edificio, en un día de otoño, como éste. Y luego los recuerdo en el antiguo café Santos, los veo a los dos, riendo y hablando de poesía. También los veo en su casa, en el jardín, en su pequeño paraíso y la poesía siempre junto a ellos.
Una buena manera de saber que un poeta es grande es si volvemos o no a su obra y si esa obra nos dice algo nuevo cada vez. En tal sentido, quiero compartir un breve poema, “Lied”, que apareció en el libro “Antiguas voces llaman”, una obra a la que conviene volver de tanto en tanto:
LIED
Estás en mí. Desde mis ojos miras
estas suaves colinas en que flota la niebla.
Ausencia. Soledad. Cae la tarde.
Desnudo vaso tuyo: va tu sangre en mis venas.
Cruza el río el paisaje como un adiós, cansada voz eterna.
Como un río en mi sangre va tu sangre.
Juntos volvemos por la noche inmensa.
Su partida sin duda fue una pérdida mayor para nuestra república literaria, aquella misma en la cual ella tuvo que haber sido ungida con los más altos laureles. No fue así, pero el premio mayor está en su trascendencia, no por memorando ni decreto, sino que por su inmenso valor poético.
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El primer manifiesto AGU Tal como algunos comentarios al anterior post lo han señalado, salvo por el poema creado por Pablo Neruda “Alberto ...
