viernes, mayo 26, 2006

La voz de los estudiantes

Iban marchando por Vicuña Mackenna, los había visto antes en la Alameda, entonando un cántico en el que rimaban las demandas y sus arengas. Los estudiantes están movilizados, se han hecho escuchar. No son niñitos. Son parte de la sociedad y están hablando. Y tienen que escucharlos…

A mí me tocó una época difícil al ser estudiante secundario. Estaba Pinochet y sus tentáculos en todos lados. Liceos intervenidos, escuelas dominadas, universidades arrasadas. En fin. En ese tiempo sonaba un tema del que siempre me acuerdo y que irónicamente decía “la censura no existe, mi amor” hasta quedar sin palabras. La censura efectivamente existía, a manotazo limpio, a patadas, hasta hacer callar, amordazando, construyendo una realidad paralela, limpia y obsecuente al gobierno impuesto por la fuerza.

Por lo menos ahora se puede hablar, sin temor a aparecer quemado, amarrado con alambres, baleado o simplemente colapsado de tanta persecución, de tanta bota y lente oscuro en las calles.

Que hablen los muchachos, que hable también la clase media a través de ellos. La Presidenta tiene que escuchar. Manipular de alguna forma ese equilibrio macroeconómico del que tanto hablan los ministros y los políticos oficialistas y opositores.

Los muchachos están dando lecciones a los más grandes. Hay un mensaje que no se puede pasar por alto en la voz de los jóvenes. Hay una realidad que debe ser construida a partir de las miradas de los estudiantes.

lunes, mayo 22, 2006

A propósito de la lluvia en mayo
La lluvia ha sido escasa en Santiago este año. Sin embargo, mayo es un mes en el que las lluvias hace mucho tiempo se llevaron consigo cierta mirada que durante la primera mitad del siglo veinte deambulaba por la ciudad, regalando poesía y magia.

Neruda lo inmortalizó y lo lloró como quien llora la pérdida de un hermano. Es que Alberto Rojas Jiménez (1900 - 1934) era un veterano de la amistad y el encanto, un maestro a la hora de entablar relaciones humanas y poéticas.

Una lluvia borró su mirada de las calles que él recorría. Hoy allí en Vicuña Mackenna cerca de Diez de Julio se puede apreciar que su nombre fue dado a una pequeña calle sin salida.

Entre el 25 y el 26 de mayo fue la agonía. La lluvia lo había vestido para la muerte.

sábado, mayo 13, 2006

Esas voces

Convocan en simple aliento
Apilando su memoria ante nosotros
Las voces de los que fueron
Implorando un trozo de justicia en el recuerdo

lunes, mayo 01, 2006

Creación

El eco aún palpita en rededor
fundiendo las miradas en el sonido amplio del silencio repentino del alba
Sin andar más allá del propio indicio
Caminamos
Como si algo nos hubiera modelado las pisadas
Algo semejante
En cuerpo y alma